Tena, ciudad de emprendimientos biotecnológicos

TENA, Napo.- Emilio Cedeño (33), Verónica Gallardo (31) y Sonia Sislema (28), jóvenes investigadores y docentes quiteños de la Universidad Regional Amazónica Ikiam, ubicada en la ciudad de Tena, han propuesto una iniciativa para cuidar el ambiente y disminuir la utilización de platos descartables de plástico, por unos elaborados a base de hojas de bijao.

“En una de esas reuniones de amigos de fin de semana, nos dimos cuenta como se consume altamente este material que a la larga contamina el ambiente, fue ese día que nació esta idea de encontrar una alternativa a esto”, manifestó Verónica Gallardo, una ingeniera en Biotecnología y Master en Gestión Integrada de Recursos Hídricos de la Universidad de Queensland de Australia.

Emilio Cedeño, es un ingeniero mecánico de la Politécnica Nacional, preocupado por la naturaleza que también está involucrado en este proyecto, junto a Sonia Sislema, biotecnologa Industrial, forman este equipo ecológico de científicos que  están entre los  ganadores del concurso de los 5 mejores proyectos innovadores encaminados a preservar el ambiente organizado por ID Challenge.

El proyecto consiste en fabricar platos desechables con hojas de bijao que sirven para cocinar el maito de pescado, pollo o chontacuros que son utilizados en la mayoría de las comunidades de la Amazonia.

La elaboración de los platos empieza con un molde metálico con calor, donde se agrega una hoja de bijao de 50cm, bajo presión, y a una temperatura  de 100°C por 5 minutos; este material produce 3 platos de 10 cm para postre, explicó Emilio Cedeño. La primera vez elaboraron 100 platos que fueron sometidos a pruebas climatológicas tanto en la Sierra como en la Amazonia para verificar su resistencia.

Sonia Sislema, manifestó que la biodegradación de estos productos es de 2 a 6 meses y regresan a la naturaleza para ser abonos, en cambio los de propileno demoran 150 años para disolverse.

Las hojas de bijao pueden ser observadas en la naturaleza y están biodisponibles para hongos o  bacterias, por lo que se degradan fácilmente como ocurre, por ejemplo, con las cáscaras de plátano.

La idea es elaborar un producto con fibras naturales y vegetales que sustituiyan,  a largo plazo, a los platos de plástico que pueden ir a desembocar en el agua o quebradas ocasionando daños al ambiente, indicó Emilio Cedeño.

Ellos empezaron con un financiamiento propio de mil dólares, y en los próximos meses se les unirán dos personas más para cristalizar esta propuesta, e implementarla como una empresa ecológica amiga con el ambiente.

Posteriormente, la intención de los jóvenes docentes es empezar la producción de los platos en serie, previo a la obtención de los permisos como el Registro Sanitario, y con esfuerzo y empeño sacar al mercado el producto para su venta.

El propósito es competir con los platos de plástico desechables y, al mismo tiempo potenciar la producción de la hoja de bijao; propia de la Amazonía. Incluso a futuro planean fabricar vasos de hojas de bijao.

En Nepal y otros países, usan hojas de plátano y le dan una forma de plato para servirse los alimentos, y en la India moldean la corteza de los árboles y también le dan esa característica, concluyó Emilio Cedeño. (I)

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