El sabor de la chonta se disfruta en la chicha

NANGARITZA, Zamora Chinchipe.- La provincia de Zamora Chinchipe, esconde grandes historias, tradiciones y lugares naturales por conocer en cada uno de sus nueve cantones; cascadas, lagunas, senderos, parques, así como artesanías y deliciosa gastronomía.

A escasas tres horas de la ciudad Zamora, se puede encontrar el último bosque nativo no alterado del Ecuador, como es el caso del Alto Nangaritza. En este lugar megadiverso existen más de 10 comunidades de dominio Shuar, quienes en su mayoría viven de lo que les ofrece la naturaleza.

La Chonta

Una de las frutas que más se da en estos territorios es la chonta o también conocida como chontaduro. Desde la cuenca alta del río Nangaritza, se extiende un manto de esta palmera. En tiempo de cosecha, esta fruta es las más apetecida y buscadas por los Shuar, pues es tradición desde tiempos remotos.

Este cantón se encuentra rodeado de encantos naturales, muchos de ellos sin descubrir o de los cuales solo los Shuar tienen conocimiento. Allí se encuentran más de 10 variedades de chonta, que pueden ser distinguidas por su color.

Las chontas, frutas pequeñas, del tamaño de una pelota de ping-pong, se muestran en especie de ramilletes. Su comida es un poco arenosa, al ponérselas en la boca se deshacen.

Para conseguir la fruta, el Shuar consigue palos largos o construye los tradicionales “jebes” para bajarla del árbol, que puede llegar a medir hasta 30 metros de alto.

Este grupo ha conseguido elaborar varios alimentos a base de esta fruta, e incluso en Macas, cantón de la provincia de Morona Santiago, ya los ciudadanos pueden degustar de deliciosos helados de chonta, muy solicitados por propios y extraños.

Pero en el Alto Nangaritza, sus habitantes la consumen mayoritariamente en forma de chicha, ellos han buscado la manera de extraer el condensado de la fruta, con el cual elaboran la bebida tradicional.

La tradición Shuar revela que ofrecer chicha de chonta es un honor y para quien la recibe es un privilegio; por ende cuando esta es servida, no debe ser rechazada.

Chicha de Chonta

Las mujeres Shuar, quienes son las encargadas de elaborar la chicha de chonta, aseguran que no es complejo el trabajo que realizan para conseguir el producto final y que tampoco les lleva mucho tiempo su elaboración.

Al tener las frutas a mano, ellas se encargan de cocinar la chonta con agua en una olla de barro. Luego proceden a tapar el recipiente con hojas de plátano, una tradición ancestral que guardan con sano orgullo.

Después de cerca de 40 minutos de cocción, la cáscara y la semilla de la chonta comienzan a separarse del producto como tal, siempre con la ayuda de las manos Shuar; luego pasa a ser molido, en una piedra o batea hasta que no queden grumos y enseguida se mezcla el triturado de la fruta con sumo de plátano para que la bebida se endulce. Al final se cierne la bebida y se brinda a los invitados.

El auge de la fruta de la chonta es en los meses de marzo y abril. Ángel Awak, Shuar de la comunidad de Shaime, comenta con alegría que los comuneros esperan los meses de la cosecha para vivir la “fiesta de la chonta”. Esta celebración consiste en la unión del pueblo y el trabajo colectivo para elaborar la bebida milenaria de la que todos disfrutan.

Peligro

Año a año el Shuar espera con ansias el florecimiento de la chonta, pero actualmente están preocupados porque esta puede ser la última alegría que les queda como pueblo ancestral; esto porque gran parte de su territorio biodiverso se encuentra concesionado a mineras transnacionales, que explotan el suelo, lo que podría derivar en la extinción de la chonta. (I)

 
 



 

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