Simbolismo le da alto valor a ópera “Eunice”

Hoy es el segundo día de presentación, de la ópera Eunice, a las 20:00, en el teatro Carlos Cueva.

CUENCA, Azuay.- “Eunice” está en las tablas. Hoy es el segundo día de presentación, a las 20:00, en el teatro Carlos Cueva. La ópera de gran valor artístico -por la estructura misma que le dio su creador Luis Humberto Salgado, compositor ecuatoriano, nacido en 1903 y fallecido en 1977- tiene otras connotaciones: entre políticas, de clases sociales, de derechos, de creencias.

Connotaciones que, el director Javier Andrade, los músicos liderados por Michael Meissner, los cantantes líricos, coreutas y más actores, tienen muy claro, para lograr una propuesta no solo pintoresca, sino de reflexión sobre esas cosas del poder y que son de todos los tiempos.

El director Javier Andrade habló, a lo largo de estos días, sobre la estructura de la propuesta; igual ocurrió con la orquesta, los coros y cantantes líricos. pero “Eunice”, es algo más, es un compendio de varias artes: partiendo de lo musical, pasando por lo literario e histórico, hasta llegar a lo visual que se expresa desde lenguajes como video, escenografía, vestuario y luces.

En el primer acto: sale Eunice (Andrea Cóndor). Ella, que llegó de Grecia a Roma, tiene para sus escenas colores oscuros; viste de azul, sus universos están plagados de ambientes fríos, ya sean azules de mar, oscuros de desolación como la cárcel, y el dolor de la prole a la cual ella quiere ayudar.

Crear la escenografía

Crear la escenografía ha sido uno de los puntos de partida de la ópera. Dos meses para estudiar y diseñar los ambientes y dos meses para materializar esos paisajes. Hablar de los componentes y significaciones escenográficas hechas para la ópera, es ir más allá de lo visual, es adentrarse en la historia misma.

La proyección de videos tiene como soportes cinco pantallas especiales que cogen la imagen como un parche, hacen que se vea un poco borrosa, pero que no llame en gran medida la atención del público. Las pantallas se reducen de cinco a tres; dentro de la ópera, el tres es un número enigmático y está ligado a esa simbología cristiana, presente en la obra.

Tres, como la Santísima Trinidad, pero en Eunice esos tres no solo refieren a lo litúrgico, la triada simboliza el “amor, la esperanza y la caridad”, propio de “Eunice” para quien, la caridad no está en ella para recibir, sino para dar. Es una intención clara de Salgado quien, a través de su arte, plantea valores que son de centurias, de milenios y de ahora.

La ópera tiene cosas de interés que si se la mira con atención muestra cosas que la historia a veces no cuenta de manera literal. Es ver, en el tercer acto, a ese imperio romano de Nerón se cae en pedazos y la rebeldía de Eunice es como mecha que enciende la mecha que desembocará en una tremenda rebelión.

En este espacio vuelve a flote el tema del poder, no solo el poder del emperador, sino de las condiciones individuales propias de la gente que está convencida de algo y tienen poder de juntarse hasta tumbar grandes poderes.

Un mosaico en el piso lleva por momentos a esos grandes palacios. Determinar la escenografía y vestuarios tuvo como base recurrir a ciertas referencialidades del poder y de principios que están dentro de la dramaturgia; eso a la vez llevó a definir las cromáticas: los ambientes azules, fríos, más lúgubres para “Eunice”, que siempre mira el mar, tonos que conjugan con el vestido; y colores blancos, togas para Petróneo, por citar algunas características. (I)

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