‘Es un momento histórico para erradicar el crimen en nuestras fronteras’

Ratificamos nuestra intención de que, dentro de los procesos democráticos y de soberanía de ambos países, estructuremos programas para el desarrollo de la frontera común.

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, asistirá a la posesión del nuevo presidente colombiano, Iván Duque, con muchos temas pendientes en seguridad y comercio.

¿Con qué expectativas  llegará a Bogotá para asistir a la posesión de Iván Duque?

Nuestras expectativas son elevadas. Llegamos con la finalidad  de desarrollar una nueva estrategia de relaciones internacionales y de política comercial  que redundará en beneficios para la exportación de nuestros productos, atracción de inversiones y generación de fuentes de empleo. Hemos mantenido una excelente relación con Colombia y queremos fortalecerla e intensificar los diálogos y proyectos que actualmente poseemos con ustedes.

Ratificamos  nuestra  intención  de  que, dentro  de  los  procesos  democráticos  y  de  soberanía  de  ambos  países, estructuremos programas para el desarrollo de la frontera común. También, deseamos un excelente desempeño para los procesos de paz que Colombia lleva adelante, pues, quizás, están en su etapa más importante. El presidente Duque cuenta con todo nuestro respaldo para trabajar por los objetivos binacionales y proyectos que permitan el desarrollo de nuestros pueblos.

Es necesario que profundicemos en la creación de fuentes de trabajo y la dotación de servicios básicos para las zonas fronterizas, como algunas de nuestras prioridades. Además, creemos que es importante tener un control fronterizo articulado. Este es un momento histórico  para que ambos países podamos erradicar el crimen  organizado y el terrorismo en la frontera.

¿Cómo califica el estado actual de las relaciones entre Ecuador y Colombia?

Positivas. Tenemos una relación con fluidez y diálogo. Mantenemos una apertura al diálogo, lo cual nos permite seguir solucionando cualquier inconveniente que se presente. Debo destacar el apoyo dado por Colombia al ingreso del Ecuador a la Alianza del Pacífico, justamente, por la transformación  de nuestra política exterior, que ya se refleja en beneficios comerciales.

El asesinato de los integrantes del equipo periodístico del diario ‘El Comercio’ parece haber creado una crisis entre ambas capitales. ¿Es válida esa percepción?

No es correcto hablar de una crisis. Nunca en la historia de nuestro país habíamos sufrido este tipo de situaciones. Fue algo nuevo que nos tomó por sorpresa; nuestra prioridad como Estado era traer a nuestros compatriotas con vida, lamentablemente  fueron  víctimas  del rezago de la guerra  que vive Colombia contra  la delincuencia  organizada transnacional.

Sin embargo, mediante el diálogo y la oportuna actuación de los gobiernos de Colombia y Ecuador estamos logrando dar golpes certeros para frenar, de una vez por todas, la arremetida de alias Guacho.

¿Cómo terminan sus relaciones con el presidente Santos?

Le agradecemos su apertura y el interés para solucionar los temas comerciales y de seguridad. Las reuniones que mantuvimos  y los gabinetes binacionales  fueron  vitales  para el desarrollo  de ambas naciones. Con él, logramos establecer mecanismos de cooperación que hoy nos permiten tener una mejor articulación  de ambas Fuerzas Armadas y mayor confianza en las acciones conjuntas.

¿Están trabajando las fuerzas de seguridad de los dos países de manera coordinada para mejorar la seguridad en la zona?

Existe una articulación  importante  que ha permitido  desmantelar  grupos delictivos  transnacionales. También es necesario el apoyo de otros Estados, de conformidad  a los acuerdos y convenios existentes, para la materialización de una seguridad cooperativa que genera, como propósito, la preservación de la estabilidad y mejoramiento  de la seguridad en la zona fronteriza.

Ante la inseguridad en la frontera y el desborde del narcotráfico,  ¿aceptaría  conversar con EE. UU. sobre la instalación de una nueva base militar en el Pacífico?

No se instalará una base militar extranjera en nuestro territorio, nuestra Constitución lo prohíbe. Ante el problema de narcotráfico y crimen transnacional, hemos planteado varios mecanismos de cooperación con Estados Unidos y otras naciones. Entre estos, fortalecer el intercambio de información, colaboración técnica y capacitación. Ahora mismo ya hemos acordado formalmente la apertura de la Oficina de Cooperación en Seguridad.

¿Cómo trabajar para impulsar el desarrollo en la frontera?

Estamos ejecutando planes, programas, proyectos y acciones en forma  integral  que fomentan la seguridad, el bienestar, los derechos de la población de ese sector del Ecuador que ha estado olvidado por décadas. El concepto de seguridad  incluye  políticas  de desarrollo  global  que  garanticen  y  materialicen  los  derechos de los  habitantes. Coordinamos con los gobiernos locales programas de vivienda, salud, educación, empleo y productividad.

¿Qué hay de las relaciones comerciales?

Han mejorado muchísimo y lo hemos logrado a través del diálogo en los gabinetes binacionales y otros espacios, en donde hemos establecido  una hoja de ruta  que ha permitido  solucionar  algunos inconvenientes,  así como  fijar programas de trabajo conjunto. Un ejemplo de esta nueva relación es el haber alcanzado un acuerdo para el ingreso del arroz ecuatoriano al mercado de Colombia, luego de 13 años de disputas jurídicas.

¿Piensa proponer la reactivación de las comisiones binacionales para la solución de problemas comunes?

El compromiso de los dos países es continuar y fortalecer todos los espacios que sean necesarios para la búsqueda de soluciones, como el Mecanismo 3 + 2 y las comisiones de seguridad, además de los gabinetes bilaterales que nos han dado un buen resultado.

¿Siguen llegando migrantes colombianos a su país?

Así es. El Ecuador es un referente a escala internacional en temas relacionados con la protección de derechos de personas en condiciones de movilidad  humana. Producto del conflicto  colombiano y de otros países, nos hemos convertido en una de las naciones que más refugiados alberga.

Solo en este año hemos entregado 20.739 visas para nuestros hermanos colombianos, que suman un total de 95.752 desde el 2014. En cuanto a refugiados, el 98.53 por ciento de los 62.644 refugiados presentes en el Ecuador son de nacionalidad colombiana.ciento de los 62.644 refugiados presentes en el Ecuador son de nacionalidad colombiana.

¿Cómo describiría la realidad ecuatoriana actual?

Estamos poniendo la casa en orden y tomando los correctivos que nos han permitido  estabilizar y recuperar la economía del país; hemos logrado unificar el Estado luego de una etapa de confrontación y autoritarismo. Actualmente, nos encontramos en un proceso de reinstitucionalización  para fortalecer la democracia, la libertad de prensa, los derechos, actuando con transparencia y generando credibilidad en mercados, con incentivos para la producción, la inversión y el empleo.

El sector privado tiene un rol muy activo en la reactivación económica. La lucha contra la corrupción que hemos emprendido ha sido frontal  y sin ningún tipo de contemplaciones;  es por ello que hoy la justicia  actúa bajo sus competencias constitucionales y legales, y el resultado de ello es que en Ecuador ya no existe impunidad, tenemos un exvicepresidente detenido, varios exministros de Estado del gobierno anterior detenidos, procesados y otros prófugos, y el mismo expresidente Correa ha sido llamado a comparecer –quien, por no presentarse, tiene orden de captura–.

Estoy convencido de que esta lucha es fundamental para conocer la realidad de lo que pasó, y solo así poder corregir el camino.

¿Qué opinión le merece el proceso en contra de Rafael Correa?

Hay que recalcar que nuestro Gobierno tiene absoluto respeto por los organismos de control y justicia y no intervendrá en ningún caso; el proceso que se sigue al expresidente es una causa que marcha de manera libre e independiente. Cualquier ciudadano debe tener la certeza de que la justicia ecuatoriana ahora sí funciona, incluso el expresidente Correa.

El Ecuador ha sufrido un gran desprestigio por parte del exmandatario en varios medios internacionales: esto le hace daño a nuestra nación; espero que recapacite y venga, y se enfrente a la justicia.

¿Su gobierno ya no forma parte del socialismo del siglo XXI?

En Ecuador hemos implementado  el diálogo como una política de Estado. La cuadratura del socialismo del siglo pasado hay que abandonarla. Proponemos un gobierno de progresismo moderno como la opción preferencial por los más necesitados; focalizándolo no solo en la política económica, sino principalmente en políticas sociales. Para nosotros, los más vulnerables son los principales destinatarios y sujetos en la gestión pública.

Progresismo moderno  significa  profundizar la  democracia como  un  elemento  de  cohesión social, es  también pragmatismo  económico. Es decir, tomar  decisiones prácticas  que benefician  a la mayoría sin importar doctrinas ideológicas.

Esto significa transparencia absoluta en las acciones del gobierno. La lucha contra la corrupción debe ser una de las principales banderas de los gobiernos progresistas. Una verdadera izquierda.

Ecuador es un referente regional en el tema migratorio. Sin embargo, en el caso específico de los migrantes venezolanos han ingresado 102.369. Miles han salido hacia otros países de la región, pero como Estado hemos acogido y ofrecido oportunidades para quienes se han quedado, con políticas de migración segura, ordenada y regular. De esta manera, prevenimos situaciones de vulnerabilidad que atenten contra los derechos humanos de la población migrante.

¿Va a revocarle el asilo a Julian Assange?

No se ha dispuesto, en ningún momento, la salida de Julian Assange de la embajada de Ecuador en Londres. Una eventual salida debe darse mediante conversaciones entre los gobiernos de Ecuador e Inglaterra. No está en la normativa internacional ni es de nuestro deseo, ni de los deseos del señor Assange, que él permanezca refugiado toda la vida. Nosotros somos respetuosos de los derechos humanos y la normativa internacional.

¿Qué va a suceder con Unasur ahora que la sede se va a convertir en una universidad indígena?

Es importante  aclarar  que la sede de Unasur es Quito, y la organización  como  tal no va a desaparecer por su reubicación en otro edificio. Nos preocupa que una infraestructura que costó tanto dinero al Ecuador esté subutilizada.

La universidad indígena es un proyecto intercultural de país, por el momento, el tema del inmueble se encuentra bajo consideración y tomaremos una decisión en el momento oportuno que presentar a los países que conforman el organismo.

Creemos en la integración, la impulsamos; sin embargo, debemos admitir que Unasur atraviesa momentos difíciles, junto con varios de los países que la integran. (I)

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